sábado, 28 de diciembre de 2013

Página 7

Se levantó, se lavó, se vistió, se afeito, miro el libro y continuo leyendo, lo que tenía ante sí, no sabía que su vida iba a dar un giro, y todo por algo tan simple como un reloj, pero su ambición y al mismo tiempo su inseguridad ante el posible error decidió callarse, no comentarlo a nadie, al menos hasta que tuviera la seguridad  de lo que pasaba, porque todo lo leído hasta el momento no era nada, pero nada, bueno.

Además, con que pruebas demostraría ante los demás que no era una persona que no tenía ni idea de lo que pasaba. Tampoco confiaba mucho en Javier, llevaba más tiempo y no quería que por el hecho de comentarle lo que sabía, no le tomara por lo que no era, una persona que no dominaba el tema y no continuara enseñándole como iba el caso de asesinato, pensó que sería mejor hacerlo más tarde, aunque al mismo tiempo sabía que cuando lo supiera, Javier sería el primero en saberlo de los superiores. Porque aunque no se fía del todo, pero al mismo tiempo que uno puede dar lo mismo que ha recibido por la otra parte: “la confianza”.

El sentía que algo le acechaba dentro de su interior, era una sensación, que no sabía muy bien   cómo explicar, ni que debería sentir, en aquel mismo instante, tan sólo sabía que su estado de preocupación, era porque el dentro de sí mismo se preguntaba, ¿ cuándo empezaré a notar los cambios? ¿ qué pasará conmigo?¿podré solucionarlo? Todas estas preguntas que se planteaba y que por el momento aún no tenía respuesta, hacia reflexionar sobre que no tenemos una buena coordinación de movimientos en nuestra vida, porque si cualquiera piensa en un momento concreto tiene la habilidad suficiente, para que sea  la persona que dirige sus propios actos, es una respuesta errónea,y menos aún sobre las palabras que paseaban por su mente y lo que nos gustaría que a simple vista pasa desapercibido, que hasta sin darnos cuenta nos cambian un detalle, por pequeño que sea y te cambia todo lo que tenías en una perfecta visión desde el inicio, teniendo todo planificado, como si se tratara de un algo cotidiano y familiar para nosotros, pero te das cuenta que tu sentido visual te está guiando mal y hace que estés asustado, lo positivo de todo esto es que hace que tengas el valor y coraje para mirar de frente, por muy desorientados que nos encontremos en cada instante.

Eran las once y media, empezó hacer la comida saco los ingredientes para realizar el fumet de pescado, que para ello empezó a cortar las verduras blancas y les puso al terminar un poco de aceite, luego preparo una tabla para empezar con el pescado y desmigarlo muy lentamente, para así aprovechar lo mejor posible tanto las espinas, para usarlas para el caldo que más tarde se juntará con las verduras, como el pescado que luego más tarde se añadiría al cazo y al arroz que más tarde añadiría, necesitaba que el calor recorriera por su cuerpo en estos tiempos tan fríos, dejando en la huella de su memoria cerrando los ojos mientras recordaba los tiempos de su infancia, aquellas sensaciones de un plato familiar y casero, en la que debido a que se había levantado pronto, podría disfrutar del placer de un olor y un sabor, solo sonreía y valoraba con mucha gratitud, sin mediar palabra alguna.

Mientras la comida se hacía, puso en una botella de un litro agua de la garrafa, sacó la servilleta del cajón y los cubiertos, tenía casi todo lo necesario para comer, se terminó de hacer y cogió un cucharon con la mano derecha y aguantaba con la izquierda el cazuela, el humo salia sin cesar, por mucho que soplará suavemente y se deslizará en el ambiente, dejando un espacio vacío y el humo se abriera a ambos lados, cogió la cuchara y se la acerco a la boca, pegaba pequeños sorbos para que no se quemara, tardo un poco más de lo normalmente solía hacerlo.
Tomo fruta,  la piel de la manzana amarilla con motas grises fue pelada con un cuchillo pelador de cocina, dejando muy fina y casi transparente, corto con la hoja del cuchillo en pequeñas rodajas, deleitándose de en esos finos labios la acaricia del jugo, mientras el cálido aliento de su boca deshacía hasta llegar a consumir el último trozo, donde las papilas gustativas realizaban sus funciones llegando a percibir el sabor dulce.

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