domingo, 10 de noviembre de 2013

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Camino un paso detrás del otro, para salir del despacho tras haber hecho un giro y mirar hacia adelante, y se encontró de frente con su compañero, el silencio era evidente, la incomodidad se palpaba en la comisaría. Ambos se miraron y no dijo ninguno nada, tal vez porque uno sabía que no había actuado de la mejor manera que era de esperar y se sentía mal por ello, y el otro se sintió poco valorado, sentía que se esforzaba para hacer lo mejor posible su trabajo, pero que está solo en el mundo, aquel que pensaba que le traería tantas satisfacciones, que por el momento no le mostraba la realidad, pero que tenía la esperanza que tal vez un día no muy lejano, al menos para él, su vida daría un cambio a mejor. Solo subieron al coche para empezar su turno. Para evitar este silencio tan incómodo Javier soltó una pregunta.

       - ¿Todo bien?
      - por supuesto, contesto Carlos
      - Es que como te he visto salir del despacho del director, sugerió Javier
      - Tranquilo, no era para quejarme de ti, replicó Carlos
      - Yo no he dicho eso, volvió a contestar Javier
      - No hace falta
      - ¿Tienes algún problema?
      - No lo sé, dímelo tú.
      - No sé de qué me hablas
      - Nada, déjalo estar
       - No, si tienes algún problema.
       - No tengo ninguno
      - Solo quería cuidarte, se excusó Javier
      - Y se te ha dado de miedo, contesto irónico Carlos
      - Ya te vale
      - Tranquilo, ¿te importaría seguir en simplemente en el turno?
      - Claro como gustes, terminó la conversación Javier.

La jornada fue dura, mucho silencio, hasta que Javier saco la información sobre la persona muerta que había y se la enseño, aunque normalmente no se solía hacer, pero eso tenía dos finalidades la primera como si de una tregua se tratará y la segunda enseñarle los distintos tipos de documentación.

Carlos se quedó atónito al ver el informe.

Preguntabas por esto, ¿verdad?
Carlos asintió con la cabeza
Tengo amigos en homicidios, es una forma de disculparme lo primero y después que aprendas, te enseñaré lo que pueda, quieres que investiguemos este caso juntos
No es de nuestra jurisdicción
Pero investigaremos en cuanto se escuche el silencio en nuestro turno.
Vale.

Se fue a casa, puso la llave en la boca de la puerta y se escuchó el sonido que producía al girar, aquel ruido  incomodo que al mismo tiempo las hacía caminar de lado a lado, como si aquel material de hierro se dieran la mano unas a otras para no perderse, de entre todas las que había, solo había   una que sería la afortunada que le incaria sus afilados dientes, acaricio con sus robustas
manos la puerta, con su mano izquierda le dio un empujón suavemente una vez dentro de su hogar y la puerta se cerró casi sigilosamente y se fue a su habitación y se dejó caer en el colchón, el mueve   dio un sobresalto tras una caída tan brusca y sus ojos no aguantaron más y se apagaron muy lentamente, hasta que en unas horas estaba fresco.

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