viernes, 1 de noviembre de 2013

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 rubio, ojos azules, de origen europeo, vestido con una camisa negra, una corbata gris, pantalones, una americana, calcetines  y zapatos negros y una americana, llamo a la policía y como responsable
de Carlos nuestro amigo Javier, se presentó allí, ya que pensó que necesitaría su ayuda al ser el primer cuerpo sin vida que se le presentaba en su carrera profesional, los primeros en llegar marcaron el territorio para que ninguna persona no autorizada le fuese imposible pasar, llegaron al mismo tiempo otro coche patrulla, la ambulancia y el forense, comenzaron a hacerle fotos, había un charco de sangre cerca, con el material correspondiente tomaron una muestra, el ayudante del forense le saco una muestra de debajo de las uñas, por si había alguna información que les facilitará la posible persona que le asesino, por lo que había una nueve milímetros a su lado en su mano
derecha, aquello era mucha información para alguien nuevo, solo conocía a Javier,  cuando lo ví aparecer me alegre, porque me sentía inseguro, mucha gente a mi alrededor y no sabía quien era quien, tan solo que estaba en medio de aquel lugar, lo que me llevaría a mil preguntas que me haría luego más tarde.

–        ¿Qué pasa Carlos? Preguntó cuándo llegó Javier a Carlos.
–        Nada Javier, que he encontrado este cadáver en el suelo, cuando me disponía a volverme a mi casa
–        Te harán unas preguntas, pero no te preocupes, es pura rutina. Además estabas trabajando, por lo que tienes coartada, le comentó Javier.
–        Sí, señor. Sería posible participar en esta investigación, preguntó con muchas ganas Carlos.
–        No te ofendas, pero no estás preparado.
–        Vale. Hasta luego.

Se acercó un policía y vio a Carlos hablando con Javier, perdón muchachos, me han informado sino lo han hecho mal, que tú Carlos encontraste el cadáver, ¿es cierto? .Si contesto Carlos muy tranquilo.
-¿Me podrías decir donde esta Ud. entre las dos y media y las cuatro? .Estábamos trabajando intervino Javier, para echar una mano a su compañero.
-Gracias, continuó el policía, pero te estaría agradecido que contestará él, que es a quien se le esta preguntando.
-Pero si es un niño, replicó Javier.
-Yo opino lo mismo que el policía, le comunicó Carlos a Javier y creo que este sería un buen momento para que fueras a descansar, que mañana por la noche nos toca trabajar y tenemos que estar descansados, le replicó molesto y Javier se fue.
-Como ha dicho antes mi compañero, estábamos trabajando, puede comprobarlo si quiere.
-Lo haré no lo dude.
-Lo que Ud. quiera, ¿tiene alguna pregunta más?
-Por el momento no, puede marcharse.

Carlos no se sintió reforzado por quien se suponía que era su acompañante en cada uno de los viajes que él mismo estaba obligado a realizar, más bien humillado, se fue pensativo que nadie le respetaba, tan solo era un soldado en medio de una guerra pero sin arma alguna y por colmo, sospechoso de algo que no había hecho. Se fue a su casa y se le puso en medio su compañero y Carlos de forma poco amable, solo le dijo: Hasta mañana, para no ser grosero y ni maleducado y se fue siguiendo su camino.

Entro en el lugar donde residía de forma habitual, en un lugar llamado hogar, preparo una taza de café, se acomodó en la silla, puso en marcha su ordenador, mientras veía como cada gota de café tomaba asiento en cada curva de aquel objeto con su asa, donde el hombre utilizaría principalmente sus dedos índice y pulgar, apagó la máquina y se veía como un pequeño humo salía de su taza, soplo muy despacio y tomo un sorbito para no quemarse, dejo aquel vaso lleno de curvas, desde la



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